Emily vive acorde a su filosofía, en un espacio que antes eran las oficinas de una central de taxis en Londres y que la estilista compró y convirtió en un loft donde imrpimió su sello personal mezclando todos y cada uno de los tesoros que fué comprando en mercadillos y anticuarios.
Por sus paredes puedes descubrir postales, telas de flores que le imprimen alegria, color y mucha frescura al espacio. En el salón el detalle de los libros colocados en el alféizar de la ventana ordenados por colores no es casual, es totalmente efectista y divertido.
Se ha elegido un sofá como el Chester que le aporta sobriedad junto a muebles auxiliares de diseño escandinavo y customizados con estampados de flores.
El dormitorio queda abierto al loft y separado del vestidor por cortinajes de cretona que lo aíslan o integran a voluntad. La mesa retro de aire escandinavo, comprada por Emily en un anticuario de Amsterdam, se adapta perfectamente al resto de la decoración, gracias a su sencillez.
Para aquellos que no tengan espacio para un vestidor como ella, desarrolla escoger las prendas más vistosas de su armario y las coloca de forma decorativa en la pared! todo un guiño al Coveteur.
Definitivamente, ésta es una de las reformas más afines a mi estilo decorativo: un loft industrial antiguo, con aire vintage, bohemio e irreverente. ¿ qué os parece?











No hay comentarios:
Publicar un comentario